CONOCE TU CUERPO PARA ESCULPIRLO
PorCutberto Vázquez Castillo
Para lograr, a
través del ejercicio, esa figura ideal con proporciones y simetrías armoniosas
acordes a nuestro gusto y posibilidades, no es suficiente bajar de peso,
reubicar o eliminar la grasa corporal o llevar una dieta alimenticia que nos
mantenga o reduzca nuestras dimensiones corporales.
Al bajar de peso es
muy probable que nos percatemos, que efectivamente nos sentimos cómodos y que
la ropa nos viste mejor pero también, con toda seguridad, apreciaremos que la
naturaleza no fue del todo benigna con nosotros al no contar con proporciones
anatómicas que nos permitan lucir armonías “esculturales”.
Por su parte, el
entrenamiento puede representar un estimulo muy importante ya que nuestros procesos
orgánicos se vuelven mas eficientes, el nivel de estrés producto de la vida
diaria encuentra una adecuada forma de ser canalizado y el estado general de
salud mejora al complementarse con la
adquisición de mejores hábitos y una actitud positiva de tenacidad y
positivismo.
Sin embargo, al
igual que la baja de peso el entrenamiento no garantiza aunque debiera, que con
el mejoramiento de nuestra aptitud física y la practica de sesiones de
entrenamiento cada vez mas intensas logremos la simetría perfecta en nuestro
desarrollo muscular, siendo este la base para lograrlo.
Es importante saber
que una buena alimentación y un programa de ejercicios de acondicionamiento no
bastan para alcanzar los objetivos estéticos, que por lo demás, representan un
alto porcentaje entre los motivos que las personas tienen para modificar un
estilo de vida sedentario y de malos hábitos al incorporarse a un estilo de
vida que se base en el ejercicio y la alimentación como medios de salud plena.
Para lograr
transformaciones radicales en cuanto a nuestra estructura muscular,
desarrollándola en forma proporcionada y con las dimensiones y formas que
deseamos es necesario que establezcamos un plan en coordinación con
especialistas del acondicionamiento y de la nutrición deportiva.
Muchas veces, con
gran frecuencia, los entrenadores basan el entrenamiento en una perspectiva
general de acondicionamiento; es decir, entrenan a todos sus clientes con las
mismas técnicas, los mismos ejercicios musculares, las mismas cargas e
intensidades y los mismos tiempos, lo que no es coherente con un panorama de
heterogeneidad entre los practicantes: sexo, estatura, aptitud física,
situación corporal, proporciones, preferencias y posibilidades reales en cuanto
a simetría corporal se refiere.
Cada uno debe
participar activamente en el diseño y no solo físicamente en la ejecución de dicho plan; ello implica no confiar
“ciegamente” en el instructor, buscar fuentes de información alterna, como
consultar a otros profesionales, entrenadores de la misma disciplina o de
técnicas, sistemas o deportes diferentes, buscar literatura “ligera” sobre
temas relacionados con la actividad física que desarrollamos ya sea
cardiovascular o muscular.
También es
importante identificar y experimentar con otros profesionales para comparar y
en su caso cambiar o reafirmar la fidelidad a su entrenador.
Es fundamental
involucrarnos con el conocimiento de la alimentación nutritiva, aquella que nos
aporte los requerimientos necesarios para desempeñar nuestra actividad física u
orgánica cotidiana y que contribuya además, al mantenimiento y en su caso
modificación de nuestra estructura anatómica muscular.
Debemos estar
conscientes que es nuestro cuerpo y nuestra salud y casi siempre nuestro dinero
los que están en riesgo; responsabilizarnos e involucrarnos en su formación es
conocer lo mas efectivo para entrenarlo y alimentarlo de ello depende alcanzar
pronto, tarde o nunca lograr nuestros objetivos.
Conocer nuestro
cuerpo no significa solo saber que estamos pasados de peso, que sufrimos de
atrofia funcional, que nuestro rendimiento orgánico es deficiente y que a
través del entrenamiento y una alimentación baja en grasas voy a mejorar estas
características; significa saber qué posibilidades reales tengo de lograr mis
metas, qué tengo que hacer para lograrlas y fijar el tiempo en que lo voy a
lograr.
Conocer nuestro
cuerpo es saber lo que le sobra y lo que le hace falta para tener la armonía
estética que soñamos y que ciertamente esta cerca de nuestra realidad con
tan solo saber de nosotros mismos... Y nuestro cuerpo es una parte fundamental.
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