Mente
sana en cuerpo sano... Estabilidad emocional
Por
Cutberto Vázquez Castillo
Ante un organismo disfuncional cuerpo
y mente se complementan;
ante un organismo funcional y
armónico la estabilidad se manifiesta y
se traduce en la posibilidad de
potenciar las capacidades humanas físicas y mentales.
Cultivar el cuerpo, no significa solamente alimentarlo
y cuidarlo de enfermedades, implica además el desarrollar sus aptitudes y
mantener sus cualidades.
Podemos hacer de nuestro cuerpo una escultura,
moldeando su forma con el aspecto que deseamos a partir de una disciplina
alimenticia y deportiva, pero no podemos olvidar que ello debe ser a partir de
un estado de salud orgánico.
De igual forma podemos y debemos hacer con nuestra
mente, cultivarla implica nutrirla, desarrollarla y mantenerla en un nivel de
funcionamiento optimo que nos permita que su desempeño y rendimiento cotidiano
estén regidos y dirigidos por decisiones acertadas, razonadas y conscientes.
Nutrir nuestra mente implica el formar y enriquecer
nuestro acervo informativo, incorporando, esa información a nuestro carácter y
personalidad y que constituirá en el futuro información que utilizaremos o
manifestaremos a través de nuestro desempeño en diferentes fases de nuestra
vida.
La información básica para nuestra formación consta de
principios, valores, convencionalismos, experiencias, conocimiento científico y
anecdótico, etc., y representa las líneas conceptuales, éticas y morales,
sociales y familiares, emocionales y racionales, personales y de convivencia,
que moldean nuestra forma de ser y pensar y la manera en la que nos conducimos.
Desarrollar nuestra mente implica someter nuestras
capacidades intelectuales (intelecto) a la tomar decisiones, cuya acierto y
error dependerá de la cantidad de información y experiencia en su uso con la
que contemos.
En cualquier etapa de nuestra vida tomamos decisiones
y su efecto es permanente ya sea por su recurrencia en el futuro o bien por su
trascendencia por los efectos directos que sobre nuestra vida llegan a tener.
En este
contexto, en la actualidad, la capacidad de los individuos se cualifica a
partir de su estabilidad emocional, misma que es reflejo de un sano desarrollo
físico y mental, de la armonía entre nuestro organismo, nuestro cuerpo y
nuestro intelecto.
La forma
en que nos desempeñamos físicamente, en que nuestros procesos orgánicos se
desempeñan, la funcionalidad de nuestro cuerpo, el manejo de nuestros
sentimientos, la naturaleza de estos y la forma en que influyen en nuestro
estado anímico, la cantidad de información y la manera en la que la usamos,
manifiestan nuestra estabilidad emocional.
La
estabilidad emocional se manifiesta en su personalidad, carácter, inteligencia
y aun su aspecto físico, los cuales son reflejo del grado de certidumbre en que
podemos esperar que esa persona se relacione, en su toma de decisiones,
productividad, aspiraciones, razonamientos, etc.
Una
persona con un cuerpo descuidado desde el punto de vista de hábitos
alimenticios, refleja, además un estado de salud por debajo del nivel optimo;
algún grado de insatisfacción, inseguridad, baja autoestima y desinterés en su
persona; es decir, cierta inestabilidad.
Ello no
significa que se debe de ser atractivo físicamente para mostrar estabilidad
emocional; hasta un cuerpo perfecto podría ser manifestación de inestabilidad;
la obsesión, egolatría, y profundo interés por la salud y la belleza física como una manera de
aceptación personal y social implican muchas veces baja autoestima y un
sentimiento de rechazo social que expresa en el desprecio de los demás bajo una
perspectiva de valores que los ubica como inferiores.
Un físico
ejercitado que contribuya a la estabilidad del
individuo debe contribuir al estado funcional optimo de nuestro
organismo y de nuestro sistema emocional, debe contribuir a reflejar una
actitud positiva, un estado de salud sano y un carácter voluntarioso, decidido
y tenaz.
La
conexión mente cuerpo establece una codependencia en la que el solo desarrollo
de una de ellas implica un desbalance;
la mente nos permite existir racionalmente, el cuerpo corporalmente, la mente
es el motor que guía nuestra existencia, el cuerpo la maquinaria que nos
permite transitar, operar y avanzar en la vida. Uno es complemento del otro y el deficiente desarrollo de uno u otro impide
la estabilidad necesaria para lograr la satisfacción, la plenitud y la armonía
en nuestras vidas.
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